Soy mayahablante, tuve beca y estudie enfermería en Michoacán

Peto, cuna de grandes promotores de la cultura maya, desde premios Nezahualcóyotl, incluso en la medicina.

Tengo título de enfermera, me siento satisfecha de haber ejercido mi carrera, y para mí significa un don ayudar al prójimo” nos compartió sus experiencias doña Elena Ek Ciau, una de las enfermeras más conocidas y longevas de Peto.

Elena Ek Ciau, una de las grandes enfermeras de Peto, mayahablante y recibió una beca en los años 50’s para estudiar en Michoacán.

-Como enfermeras, nuestros maestros sabían combinar entre la práctica y la teoría, aunque creo que era más práctica, y ellos nos enseñaban cómo se debían hacer las transfusiones, darle suero a los pacientes, curaciones, partos, accidentados, y de lo que debía saber una enfermera.

Vi cuando llegaron a trabajar los doctores del INI en este hospital, ya que nosotras las apoyamos. Tan solo para las atenciones al parto, como no había luz eléctrica como hoy en día, teníamos que prender quinqués por todos lados y de esa forma el doctor pueda trabajar.

Cómo enfermeras nos enseñaron a cuidar a los pacientes y no a regañarlos, sabemos que el enfermo le gusta que lo apapachen, entonces hay que hablarle y apoyar a tomar sus medicinas y que coma, y esto no es fácil, es un don muy grande, el de apoyar a nuestro prójimo.

Nos enseñaron a trabajar y acompañar a los pacientes; ahora solo es papeleo y cada vez hay más insensibilidad de los profesionales en acompañar en su dolor al prójimo.

Soy mayahablante, y eso me fue de mucha utilidad en el trabajo que hice por estos rumbos; mi pasantía lo hice en Dziuche, sin ganar ningún centavo; luego se abrió este hospital y fue cuando vine a trabajar unos 5 a 6 años. Deje este lugar, al trabajar con el doctor Wilberth Padia, porque él fue a verme a mi casa para trabajar en su clínica, y estuve unos 11 años con él.

Ahora tengo 93 años, y he tenido esa dicha de atender los partos de la gente más humilde de esta región, aunque no me paguen, a veces ni las gracias te dan, pero los apoye en su momento. Hasta ya perdí la cuenta del número de partos atendidos; en la calle a veces, me dicen ¡Te presentó a la abuela! Y veo que ya tienen edad, y uno se siente bien, de saber que les va bien.

Gracias a la beca pude estudiar en San Antonio de la Luz; mis padres no tienen dinero para costear mis estudios; así que para llegar hasta Morelia, primero aborde el barco desde Progreso (Yucatán) a Veracruz; y de ahí continuar mi viaje a la ciudad de México y de ahí hasta mi escuela. Luego, desde que fui, regrese a los 3 años, al término de mis estudios.

Ahora con la edad y mis achaques, me impiden ejercer esa profesión que tanto amé, pero agradezco a Dios esta oportunidad de estudiar, a pesar de la situación de mis padres, y ahora puedo decir que tuve esa fortuna de tener esa beca, de ese modo la entrevista concluyó con una sonrisa en sus labios, en señal de grandes satisfacciones de serle útil a su comunidad.

Agradezco a Dios, esa oportunidad para ejercer mi profesión que tanto amé, y ahora tengo 93 años, señaló doña Elena Ek Ciau, una de las grandes profesionales de la villa de Peto

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